El principio en que se basan las IDE es bien sencillo: necesitamos compartir la información geográfica.
Este objetivo no es nuevo; de hecho, es tan antiguo como la geografía. Ahora tenemos la oportunidad de hacerlo posible de una manera que era inimaginable hace sólo unos años: las infraestructuras de datos espaciales (IDE).
La OGC (Open Geospatial Consortium) ha definido unos estándares tecnológicos internacionales para que cualquier programa sea capaz de interpretar una información geográfica que se sirve en Internet desde un servidor. Define, entre otras, un servicio de mapas (WebMapService -WMS-). Estos estándares han sido adoptados por muchos estados y administraciones, entre los ellos la Unión Europea (Directiva INSPIRO) y el Estado español (IDEE).
Por lo tanto, las IDE surgen gracias a un hecho poco común: las principales empresas del sector, departamentos de administraciones de varios países y regiones, universidades, etc. se han puesto de acuerdo en una forma tecnológica de servir la información geográfica.
El otro gran acierto de las IDE es que su filosofía se basa en que cada organismo o empresa propietaria de una cartografía es la responsable de servirla en Internet con los estándares de que hemos hablado.
Hasta ahora, siempre había sido necesario que un organismo proporcionara su información grabándola en un sistema de almacenamiento digital (o en papel) y por lo tanto DUPLICÁNDOLA. El que recibía la información disponía de un mapa estático referenciado a la fecha de la entrega de la información y, por lo tanto, para actualizarla necesitaba volverla a solicitar al organismo productor.
Con las IDE ya no se producirá esta duplicación porque cuando nos conectamos a un servicio de mapas estamos visualizando siempre la versión más actual que aquel organismo quiere compartir. Como vemos, el proyecto tiene una potencialidad impresionante, pero necesita un esfuerzo por parte de todos:
- De una parte, la creación de la infraestructura tecnológica para servir la información geográfica.
- De otra, disponer de una información geográfica actualizada, estructurada, y con el máximo de información asociada. También, siempre que sea posible, todas las cartografías habrán de estar hechas sobre una misma cartografía básica puesto que, si no, al yuxtaponerlas se crea un duplicación de líneas que puede dificultar gravemente la interpretación del mapa.
-Para acabar, necesita la implicación de los productores para que consideren la cartografía como una infraestructura necesaria y, por lo tanto, publiquen con este estándar toda la información geográfica que puedan.
Sea como sea, es un esfuerzo que vale mucho la pena, puesto que las ventajas que se derivan son tantas que no las podríamos resumir todas. No podemos dejar de aprovechar este hecho excepcional.
Joan Alorda Vilarrubies
Gerente de SITIBSA
Av. d'Alexandre Rosselló, 13-b 1r
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